Ni la nieve del siglo ni los traslados compulsivos de su refugio doblegaron su vocación por cobijar a cientos de indefensos seres abandonados, a los que nadie quería.
Incansable, reclamando contra la eutanasia y golpeando puertas por su noble causa, fue pasando su vida y, también, la oportunidad de que viera que su labor no fue en vano.Por eso, seguiremos su ejemplo y su lucha desde este lugar, para que podamos movilizar conciencias y, en algunos pocos años más, podamos vivir en una ciudad donde el abandono y el maltrato de animales de compañía no sea una constante cara vergonzosa, como lo es hoy.
Adiós, querida Georgina. Gracias por su ejemplo y su lucha. Nos veremos algún día en el cielo de los perros…Trackback(0)
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soy una ciudadana de esta ciudad a la cual le gustan los animales,pero tener un animal no es un juguete,tener una mascota, viene con una lista larga de responsabilidades ,los cuales no son muy dificil de cumplir .para ayudar y no mirar al costado hay q empezar con nuestra propias mascotas.una vida digna,una visita al veterinario,jugar,darle agua comida,un paseo , lo cual implica salir con una bolsita para limpiar lo q hacen,asi tenemos una cuidad limpia .hacernos responsables nosotros de los actos de el o ella son nuestras mascotas nuestros compañeros de vida.